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miércoles, 30 de diciembre de 2009

MIGUEL HERNANDEZ


Dejo aqui el enlace con la página de Enrique Gracia Trinidad, consciente de que no todo el mundo lee todos los Blogs, porque me parece importante que su última entrada sea leída por la mayor cantidad de gente posible.

Seguro que, después de conocer el contenido, entenderéis por qué.


http://enriquegracia.blogspot.com/2009/12/por-miguel-hernandez.html

lunes, 28 de diciembre de 2009

El Regreso

Se que debía esta crónica. Quizá no es la que se esperaba: pero es la que he sentido.



Nos dan las 12 en la cubierta superior del barco, entre risas y voces que suenan en un idioma extraño y perfectamente inteligible por la cercanía de las pieles morenas. Fumamos de uno u otro paquete, porque en la cubierta de arriba se puede fumar. Abajo, la vida trascurre de manera distinta, callada, más culta y tranquila. Hay menos risas y se descansa. Porque quienes lo hacen sienten esa necesidad.

No me siento extraño en ningún lugar. Pero arriba me siento más yo; quizá porque puedo fumar. O puede que solo sea porque esas risas de la tripulación me suenan más cercanas. Sus manos, sus palabras que Sonia me va traduciendo noche tras noche, el regalo de su cercanía en esas horas, hacen que este viaje me sepa a necesario.

Nada de lo que sucede en el barco me es ajeno. A pesar del cansancio que produce bucear tres o cuatro veces al día, no puedo dormir sin vivir un poco en cubierta, sin saborear la vida que se me está ofreciendo delante. A veces en forma de enfermedad. He tenido que agradecer la suerte de mi profesión que me ha servido de puente para tocar, oír, hablar, curar... Y para disfrutar de las sonrisas cómplices.

Si Adel se enferma y todo son carreras y miradas de angustia que buscan en mi una respuesta. Y si yo me siento tan solo ante esa ansiedad y trato de dar una imagen de seguridad; y si lo consigo... Si Hamada, pese a su terrible infección de oídos, ojo y nariz me sonríe cuando le pregunto si toma las medicinas que le mandé. Si Mahmoud me ofrece un cigarro de su paquete nada más salir de bucear y, encima, pone en mis manos el timón de la “Zodiac” y me deja patronear en ese gesto de amistad y confianza. Si todo esto sucede, ¿qué puedo oponer cuando la noche me invita a sentarme bajo el cielo y escucharlos hablar en un idioma que desconozco pero que siento como mío?

La voluntad se contagia cuando el medio no está contaminado.

Por eso hemos asistido en estos días a un fluir de sentimientos que, más o menos libres, se han desatado. Algunos se preguntarán si el objetivo de mi viaje era o no bucear. Porque, es cierto, parece que ese fin no fuera importante. Habré de responder que, a veces, las razones iniciales no lo son todo. Más aún: muchas veces estas razones pierden su sentido sobre la marcha para que se nos permita alcanzar otras más plenas, mucho más sabrosas. Es, en realidad, cuestión de saber vivir los sucesos sin más predisposición que la de aprender.

He vuelto al Mar Rojo después de 3 años. Y ahora sé que volveré de nuevo. Porque es cierto que los miles de buceadores que visitan estos fondos cada año, los van deteriorando, contaminado, destruyendo sutilmente. Pero también he comprobado que las personas que viven allí siguen teniendo algo que me falta. O que tengo arrinconado en algún lugar bastante olvidado de mi ser. La arena sigue siendo blanquísima; los peces tienen unos colores inigualables; la luz no se puede describir. Pero las gentes que nos han hecho posible este viaje, esas no se encuentran en cualquier lado.

El día de nuestro regreso, 13 de Diciembre, cumplía 58 años. Y, mientras comíamos en Madrid y un grupo de buenos amigos me felicitaban, seguía preguntándome qué diablos hacia yo allí si mi corazón cada vez anda más repartido por los lugares que voy visitando, aunque sean repetidos.

Siempre hay algo nuevo en cada sitio que me va enamorando. Espero que algún día de estos no llegue a escribir la crónica de mis viajes, simplemente porque ya no haya regresado, porque me haya quedado, definitivamente, al lado de la vida.



jueves, 3 de diciembre de 2009

INVIERNO


Los días cambian de color
al ritmo que marca el invierno.

Se vuelven torpes y derraman,
siempre a deshora,
un alud de oscuridad imprevista.

Los ojos cerrados del gato
sueñan que llega, borracho, un amigo;
lo invita,
y duerme caliente otra noche.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Mar Rojo... De nuevo


¡Bueno!, de nuevo ha llegado el momento de hacer maletas, preparar equipajes de buceo, comprobar que todo funciona correctamente. Todo ello con esa emoción casi de primerizo que siempre me producen estos viajes.

Esta vez nos vamos al Mar Rojo. Ya estuvimos alli en Abril de 2006. Después ha habido muchos otros viajes a otros paraisos pero, la opinión consensuada, es que este es el mejor lugar de buceo que hemos conocido hasta ahora.

Y como algo hay que resaltar de entre las muchas cosas maravillosas que encierran estas aguas, para mi, que soy "chatarrero" impenitente - o sea, que me encanta bucear en barcos hundidos - el pecio Thistlegorm es uno de los mayores atractivos de este viaje.

Un poco de historia:

En 1941 en plena Guerra Mundial, el carguero inglés Thistlegorm, tras rodear el continente Africano, para evitar a los buques alemanes, es avistado por una escuadrilla de aviones alemanes, que le lanzan un par de bombas, que hacen que mueran 14 de sus tripulantes por el impacto y el buque comience su inevitable hundimiento.

Este es el origen de este pecio, sin duda el más espectacular del mundo, por las aguas en las que se encuentra hundido y por su carga (motocicletas, coches, alas de avión, e incluso una locomotora).

El 2 de junio de 1941 con destino a Alejandría salió del puerto de Glasgow, se dirigió a algún lugar del sur de Inglaterra, donde se armó con ametralladoras y de ahí lideró un convoy con destino Sudáfrica.

Tras su parada en Sudáfrica, el convoy entró en el Mar Rojo la tercera semana de septiembre. En la entrada del Mar Rojo, recibió el capitán la orden de esperar instrucciones. En esos momentos el canal fue bloqueado por dos buques y el Thistlegorm se quedó dos semanas por el sur del canal, hasta que llegó a los alemanes el rumor de que un buque del tamaño del Queen Mary se hallaba en esa zona con el objeto de descargar tropas en el norte de África. En 1941 el ejercito Alemán controlaba todo el Mediterráneo.

Fue hundido por un avión Heinkel 111's Alemán a las 22:50 h del día 5 de octubre de 1.941 mientras estaba fondeado esperando a su buque escolta.

El barco estuvo prácticamente en el olvido hasta hace unos pocos años y fue descubierto por el Comandante Cousteau el cual mantuvo sus coordenadas en secreto durante bastante tiempo.


Luego, al regreso, os contaré alguna cosa más. Pero ahora he querido dejaros un regalo, para aquellos que tengais, en algún momento, 10 minutos para disfrutar.

¡A vuestra salud!.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

El miedo que me dejas...


Caminar a tu lado es saber decir adiós.

O aprender a despedirme del miedo
que me dejas cada vez que te vas.


domingo, 22 de noviembre de 2009

EL CUENTO DE MAR (Gracias a Javier Ribas)

Es dificil para mi negarle nada a Javier Ribas. En este caso la propuesta era encantadora: había prometido un cuento a su amiga MAR. Puede que no sea este un cuento de princesas al uso; pero mo me cabe duda de que es un cuento de caballeros, que es lo más cercano a ese sueño de castillos y dragones. Esta vez me acompaña Mark Knopfler.



EL CABALLERO DE LA TORRE

El caballero sube desde la cripta hacia la estancia al oír ruidos en el exterior. Han pasado muchas horas desde la madrugada en que se postró ante el sepulcro para orar. Su cuerpo, entrenado para la austeridad y la guerra, no muestra rastro de fatiga. Se mueve ágil al subir la espiral de la escalera que, poco a poco, va anunciando la luz tamizada que alumbra la sala principal de la torre. Todo en él es fuerza y poder bajo su sobrio manto y la pesada armadura que viste, de los cuales no ha de despojarse jamás.

Alonso sube pausadamente los escalones y es como si hubiese iniciado un viaje hacia el pasado, ese pasado que vive junto a él, pegado a los muros de aquella torre. Se mezclan sonidos de guerra y gritos de angustia en su cerebro; el eco de pasos que llenan salones reales y, más que nunca, el sabor acre de la arena del desierto en Jerusalén.

Escucha su propia respiración, solemne, a medida que asciende peldaño a peldaño, y su mano ha ceñido el puño de la espada que cuelga cerca de su pierna derecha desde siempre. Al menos eso cree el Templario: aquel acero ha estado a su lado tanto tiempo, que se ha convertido en otro apéndice del guerrero.

Por un extraño azar, acude a su mente el desfiladero de Qurum-attun. Tierra Santa, 1187; a las órdenes de Guido de Lusignan. Saladino aplasta a las fuerzas templarias y hospitalarias. Alonso Miñarro revive por enésima vez el dolor de la enorme herida de su hombro izquierdo; la sangre manando de ella hasta teñir la arena que le sirve de sudario; el retumbar de los cascos a su alrededor. Luego, la oscuridad de la noche y el frío intenso sobre su cuerpo muerto, ahora tan vulnerable. Los ojos cerrados bajo el yelmo que protegió su cráneo en la batalla.

Escucha de nuevo el ruido que lo sacó de su oración: los ladridos de un perro y, bajo ellos, una voz incomprensible, leve, que se mezcla con la luz de la tarde. Ha escuchado ladrar a muchos perros y aquel sonido tiene algo de especial que el soldado no llega a comprender. Cuando alcanza el último de los escalones que ascienden desde la cripta, aún no ha desentrañado el misterio. Pero solo van a hacer falta unos pocos pasos para que comience a entender. El sol que entra por el lucernario superior de la torre, arranca un reflejo a su armadura cuando Alonso se sitúa frente a la única abertura que comunica con el exterior, protegido en la oscuridad.

Fuera, la pequeña Mar se ha parado al creer ver un destello en el interior de la torre. Si, está segura: lo ha visto. Su manita sujeta inútilmente la correa del perro que, ajeno, corre por el bosque, y mira hipnotizada aquella abertura negra que rompe la arquitectura compacta de la torre. Pasan segundos o años: el caballero y la niña se sienten atados a sus pies. Han dejado de ser dueños de la voluntad que podría impulsarlos a avanzar o bien a huir de aquel lugar. Detrás de la reja que forma la celada del caballero, sus ojos acostumbrados a escudriñar la noche, permanecen fijos sobre el pequeño cuerpo que, en medio del bosquecillo, parece una estatua perfecta. La mano que ciñe el pomo de la espada se crispa y, un segundo más tarde, cede la fuerza y los ojos de caballero se vuelven curiosos.

Mar ha comenzado a andar, decidida, hacia la Torre. Alonso, con un escalofrío, vuelve a notar la tensión en su mano y el corazón se acelera. La luz que atraviesa el yelmo dibuja líneas oscuras en sus ojos que, instintivamente, tratan de buscar un refugio. Algo le ha detenido: acaba de sentir vergüenza. Él, guerrero en decenas de batallas, la presencia que aterra al enemigo, está tratando de huir de un ser indefenso: una niña pequeña. Sin lograr que el miedo escape de los ojos libra su mano de la espada y asienta los pies sobre el suelo de aquella estancia que lleva siglos recorriendo. Espera.

No muestra el más mínimo asombro: es como si para la pequeña, después de haber entrado en un castillo medio derruido, lo más natural fuese hallar la figura real de un guerrero. ¿Cómo te llamas?. Y Alonso suda y duda y el brazo izquierdo hace un inútil movimiento hacia la espada y, sin voluntad murmura “Alonfo”. ¿Quéeeee? — es la respuesta incrédula de Mar —. “A-lon- fffo” — intenta puntualizar en un tono algo más alto el templario —. ¡Eso no es un nombre!. ¿Vives aquí?. ¿Qué haces?. ¿Por qué vas vestido de esa forma tan rara?.

Alonso se siente mareado. Lleva siglos sin oír voz alguna y aquel pequeño ser, que lo mira fijamente desde abajo, pregunta y pregunta cosas para las cuales no tiene respuesta. Porque él nunca ha tenido que dar respuesta a las cosas que suceden en la torre. Ni siquiera sabe por qué está allí: simplemente está. No sabe por qué cada día se postra ante el sepulcro de la cripta ni quien yace bajo aquel túmulo. No sabría decir por qué ora ni desde cuando lo hace. Está sintiendo cosas que no puede interpretar. Por ejemplo: su corazón se comporta como cuando entraba en combate. Late con fuerza, muy deprisa. Siente temor y placer y todos los músculos se tensan sin dolor.

Mientras tanto, Mar sigue preguntando cosas, distraída, sin esperar respuesta del caballero que la contempla abatido desde la protección de su yelmo. Se han sentado, ni siquiera sabe por qué, ni de quien ha sido la iniciativa. Pero allí están en el interior de la torre, Mar y Alonso, sentados, hasta que los ladridos del perro, más que el oro de la tarde, levantan a la niña de su piedra.

— Me voy, se hace tarde.

— ¿Te vas ya?.

— Si. Gregorio me está buscando.

— ¿Quién es Gregorio?.

— ¡Mi perro! — dice Mar como si no hubiese otra cosa más natural.

— Y tu, ¿cómo te llamas?.

— Mar.

— ¿Vas a volver?

Mar no entiende bien la pregunta. Se encoge de hombros y, mientras sale corriendo en busca de su perro, dice:

— ¡Claro!.

La noche ha pasado en blanco para Alonso. La luz del amanecer empieza a entrar por la abertura de la torre. Como cada día, el templario, se dispone a bajar a la cripta. Apenas ha descendido dos o tres peldaños, se detiene. No recuerda cuando apareció la niña ni qué hora era. Vuelve tras sus pasos y se sienta en la misma piedra que ocupó frente a ella aquella tarde.

Sus ojos, detrás de la reja que forma la celada, escrutan el exterior. Y espera...


martes, 17 de noviembre de 2009

Soñemos un momento

La FAO advierte sobre la distribución de recursos... Mas de 1000.000.000 de seres humanos pasan hambre... La Cumbre USA-China condenada al fracaso... Las emisiones de CO2...
Vamos a hacer un guiso con sentido,
sin asador al que echar carne,
ni huesos que no sean de santo:
un caldo de cultivo sin veneno.

Sin pensar la famélica sabana
como un plato de arena;
la selva miserable, una ensalada;
la guerra, el condimento de la vida.

Soñemos un momento
que los niños no mueren.
O que esta tarde en el cine dieran sesión doble,
y que las balas son de chocolate.

Que un nuevo diluvio se apodera de los hombres
que maltratan la tierra.
Que nunca despertamos de ese sueño
y que, de una vez, se acaban los diarios.

jueves, 29 de octubre de 2009

Para la siesta del dios de las cosas


La mano del niño no alcanza la luna.
Subido en el dedo perfecto de Dios
se baña en un llanto de sueño improbable
y tienta a la suerte.

Se estira creciendo en el tiempo, saltando
con plomo en los pies.

Mientras
penetra la adulta raíz en la carne
del niño y la tierra.

El dios de la cosas esconde su dedo
y espera paciente a que llegue otra noche.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Tocando el Cielo

No bastaba el cielo espléndido de Cáceres. La luz, que reflejaba en el río y escapaba entre la enramada del soto, no era suficiente.

Mientras tanto, pocos minutos después de nuestra llegada a la casa, ya estaba todo dispuesto, en ese orden improvisado que hace hogar sin darte cuenta. Uno llega y deja su — digamos — tabaco, en algún sitio; y ahí seguirá el resto de los días, sentando plaza.

Y ya, con la noche cumplida, después de la cena, salí a empaparme de estrellas que amenazaban con caerse de un cielo imposible. Y vi que no iba a bastar con esos millones de puntos de luz. Ni con el creciente magnífico que ya dejaba señales inequívocas en el agua.

Fueron otras las cosas que encendieron la estancia. El abrazo de Carlos y sus manos, ¡tan tierra!. Esa mirada de ceguera consciente y ternura insensata en un acta de capitulaciones a través de la cual nos daba su casa.


¿Cómo hubiésemos podido movernos sin las alas que iban dejando risas y canciones?. Sonó Colombia en la fuerza dulce de Juliana, que nos tenía por mostrar cada belleza de su tierra y de su historia.

Y sonó, dulce o más, Brasil, en el alma y los brazos de Bruno, que no había algo que hacer que él no hiciese: si leña, si agua, si risa, si baile. Si mirar..., si callar... Y así, aprendí que todos los brasileños cantan la samba con el mismo tono íntimo, susurrante, cálido. Con ese que nos ayuda a soñar con el Carnaval y tantas otras cosas!.

Ni las llamas de esa chimenea que nos convocaba dieron más luz que ciertas sonrisas de Sara o Gonzalo. Las de cada uno; las de ambos cuando chocaban en sus ojos o sus cuerpos. Y me preguntaba ¿cómo diablos se ha enterado de que faltaba pan, si estaba embobado/a?. Pero sí, se enteraban de todo. Y aún atisbé a Gonzalo bajo los árboles. Creo que buscaba un “Sitio de Poder”. No se, habré de preguntarle.

Hemos llegado a hacernos expertos en recoger aguas residuales del suelo con la mejor de las sonrisas. Y es que, con esta gente al lado, me río yo de los colectores obstruidos. Claro, que así pudimos regresar al placer de la letrina natural y de lavarnos los dientes en plena naturaleza.

Una tarde vi a Sara, como emergiendo entre las zarzas. Venía mojada hasta las rodillas, llena de pinchos, cámara en ristre y con una sonrisa entre los ojos que, esa sí, iluminaba todo el bosque.

Creo que fue después de las primeras 12 ó 18 horas cuando me di cuenta de que algo había cambiado. Miré en todas direcciones; traté de aguzar mis sentidos. No, no los de siempre: los otros. Y no me parecía que hubiese nada raro. Así que me decidí por el silencio. Y entonces si, entonces supe qué era: ¡era Montse!. Nadie lo creería, pero ahora hablaba más despacio, se movía más despacio, abrazaba más despacio. Y, por tanto, brillaba todo el tiempo, y los pies no le llegaban al suelo, y cantaba... Cantaba como los mismos ángeles, hasta el final, hasta que la noche se la llevaba.

A Rosa se la llevó un buen viento. Se la llevó volando sobre el valle. Aquí, en la tierra, ya había cumplido. Así que en Octubre se fue en cuerpo y alma hacia el cielo. Ahora entiendo mejor lo de sus ojos.

Después de ella volaron todos: Sara, Bruno, Montse, Carlos, Gonzalo, Juliana... Todos se fueron al cielo.



¿Yo?. Yo me desnudé sobre una piedra del río helado. No miré si me miraban o si era profundo. Me tiré al agua y nadé hasta quedar detenido en un tronco seco.


viernes, 16 de octubre de 2009

Cambia la hora

Cambia la hora en punto de los astros
mientras vuelve su mirada hacia el espejo
sin más ánimo que un último retoque.

Y como cambia, florece
de cada imagen real su consecuencia
recogiendo
el borde oxidado de su vida,
alargando la llegada de ese tiempo
en el que ya, un riego de socorro

es solo agua para la última copa.

lunes, 12 de octubre de 2009

¡Felicidades, Pilar!


Me temo que si no lo hago me la cargo!... Pero lo hago con tanto gusto!!!.

He querido mandarte por aqui un brindis y el beso más grande.


Disfruta tu día, aunque ya sabes que a mi esto de los santos...

Pero a ti te hace ilusión y eso basta.

Besos a montón y muchiiiisimaaassss FELICIDADES, cariño


viernes, 9 de octubre de 2009

jueves, 8 de octubre de 2009

Una excusa redentora


Hay tantas cosas encima de la mesa
que esta mañana no encontraba el teléfono.

Ya lo sabes: no pude llamarte.
Tampoco llamé para decir que no iba
al trabajo ni a charlar con los amigos.

El primer café ha sabido a whisky
y a la flor de una gardenia.
El segundo
me ha puesto a pensar
sin demasiado éxito.

Y es que hay días en los que uno no encuentra
ni una excusa redentora,
lo bastante impecable o absurda,
para seguir durmiendo sin dar explicaciones.

martes, 6 de octubre de 2009

Contra tu imagen


Contra tu imagen estudiada en negro
están mis acuarelas.

No tapan los defectos pero son
más ingenuas que el rojo de tus labios.

Me pierdo en sus matices por la noche:

Son formas de pintar.

martes, 29 de septiembre de 2009

Se equivocaba


La salida del trabajo desdibuja
la sonrisa y el escote.

En cada esquina se dobla
bajo el peso rutinario
del portal número trece.
Obscena, en un revuelo de palomas,
subasta su cuerpo al más caro halago:
nada satisface el hambre.

Transparente ante el espejo

se maldice en su elección.



viernes, 25 de septiembre de 2009

Tenemos que aprender...

El hambre en el mundo alcanzará un récord histórico en 2009, con 1 020 millones de personas que pasan hambre a diario.

Una mezcla explosiva de desaceleración económica mundial y precios de los alimentos que se empeñan en permanecer altos en muchos países, ha empujado a unos 100 millones de personas más al hambre y la pobreza.

El rápido avance del hambre continúa provocando una enorme crisis humanitaria. El mundo necesita trabajar unido para garantizar que se atienden las necesidades de emergencia y se buscan soluciones a largo plazo.

Casi toda la población desnutrida del planeta vive en países en desarrollo. En Asia y el Pacífico se calcula que unos 642 millones de personas sufren hambre crónica, 265 millones en África subsahariana, 53 millones en Latinoamérica y el Caribe, 42 millones en África del norte y Oriente medio y 15 millones en los países desarrollados.

Los pobres urbanos serán probablemente los que tengan más dificultades para hacer frente a la recesión mundial...




Tenemos que aprender
que dos es mucho más que el doble de uno
cuando se trata de contar los muertos,
el hambre...

¿O lo que importa es que unos pocos
Lleguen a sumar mucho mas de dos?.



jueves, 24 de septiembre de 2009

Elói, Elói, ¿Lámah sabájtani?

Yo empecé con fé. Puede que ahora me sienta triste y cansado. Así que hazlo pronto, porque si no me voy a arrepentir...


Abro con mis dedos la esencia de la noche.

Aún no conozco el nombre de la bestia
que muerde suave la flor de los tiempos.

No he nacido aún,
ignoro el nombre de las cosas;
el sabor del olvido.

Me he deslizado desde el útero
hasta los gusanos y los planetas,
vestido del plumaje de los océanos.

Contemplo desde el aire
el hecho eterno de la muerte;
me desdoblo en el páramo
viendo cómo nace el hijo del frío.


miércoles, 23 de septiembre de 2009

Nodriza de los vientos


............................Nodriza de los vientos
............................se alza al instinto
............................como raíz mineral.


(Música: Raimón. "Veles e Vents". Del disco "Raimon canta a Ausias March". Poemas de Ausias March)


viernes, 18 de septiembre de 2009

METAMORFOSIS

No tengo lo que buscas.
Me miras como quien busca comida:

...............Ojos vacíos.
..................................... (La buena música se la debo a Ana)



Escucho tus tacones al ritmo de la risa,
y solo albergo sueños.

Por ejemplo: te desnudas y vienes,
y no te importa que haga frío,
......­‑ o te importa y te vas –
y entonces las palomas huyen
y se que ha llegado el invierno.

Luego te abrazo
adolescente en la ropa prestada,
y miro más allá de tu sonrisa,
y me devoras
un segundo antes de tu sueño.


jueves, 17 de septiembre de 2009

Indecente

Ha dicho la presidenta de la Comunidad de Madrid que es indecente que mientras la inflación es -1%, los funcionarios además de tener plaza fija, tengan una subida salarial del 5% (gran mentira por cierto).

Me gustaría transmitirle a esta Sra. lo que considero indecente.

Indecente, es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 €/mes y el de un diputado 3.996 pudiendo llegar con dietas y otras prebendas a 6.500 €/mes.

Indecente, es que un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera.

Indecente es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca, (siempre por unanimidad de todos los partidos, por supuesto y al inicio de la legislatura.

Indecente es comparar la jubilación de un diputado y el de una viuda;

Indecente, es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste con siete y los miembros del gobierno para cobrar la pensión máxima solo necesiten jurar el cargo.

Indecente es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del IRPF.

Indecente es colocar en la administración miles de asesores, amigotes con sueldos que ya desearían los técnicos más cualificados.

Indecente es el millonario gasto en mediocres TV creadas al servicio de la pervivencia en el trono de políticos más mediocres.

Indecente es la ingente cantidad de dinero destinada a sostener los partidos aprobado por los mismos políticos que viven de ellos.

Indecente es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (y no digamos intelectual o cultural).

Indecente es el coste que representan a los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes siempre en gran clase y tarjetas de crédito por doquier (Tenemos más coches oficiales en España que entre Francia , Alemania y EEUU juntos.....alucina)

Indecente es que sus señorías falten de su escaño en los plenos una y otra vez y tengan seis meses de vacaciones al año.

Indecente es que sus señorías cuando cesan en el cargo tengan un colchón del 80% del sueldo durante 18 meses; (no vaya a ser que con lo ""poquito"" que han cobrado en su legislatura no les llegue).

Indecente es que ex ministros, ex secretarios de estado y altos cargos de la política cuando cesan son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del erario público.

PERO LO MAS INDECENTE , ES QUE NOS TOMEN POR GILIPOLLAS!!!!.

Yo no soy funcionario , soy autónomo (aunque también podría ser ama de casa o astronauta ) y lo de los políticos me parece indecente.

IN-DE-CEN-TE!!.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

La Innombrable (I)





Hechos de una materia que nuestro tacto no puede conocer; conformados de manera abominable a nuestra razón, los horrores que habitaron las primeras tierras emergidas, estaban presentes antes de que el barro se solidificara. Cuando el magma inicial aún era incandescente, ajenos al fuego y la destrucción, flotaban en esa atmósfera densa y calcinante como buitres en espera de su carroña. Los Antiguos precedieron en su cónclave a todo acontecimiento.

En su propia estructura informe, almacenaban todo el conocimiento sin importar en qué tiempo se hubiese desarrollado. Para su materia no existe el tiempo en las versiones conocidas por los humanos: todo tiempo confluyó siempre en un solo instante. Y, así, toda la sabiduría, todo el poder para dominar, tanto como la facultad de crear o destruir, se dieron de golpe desde el momento en que los Antiguos se aposentaron en Pannotia.

Pasado, presente o futuro son conceptos que no tienen cabida en este mundo en el que los sentidos, tal como los conocemos, no sirven para percibir la realidad.

Dejaron herederos de su estirpe antes de ser relegados tras los sellos que los encierran. Unos sellos que son vigilados a través de los siglos por guardianes que no conocen lo que guardan. Cuando la tierra tiembla, o cuando un volcán entra en violente erupción; cuando el mar embravecido destruye lo que encuentra en su camino o cuando el cielo se ilumina con ciertos colores incomprensibles, se escuchan, por encima de los terribles ruidos propios de la catástrofe, otros sonidos mucho más temibles que nadie entiende, que no pertenecen a ninguna fuente conocida ni a ninguna garganta humana.

Luego, cuando la Tierra fue configurando sus formas en el transcurso de millones de años, sus volúmenes inconcretos se fueron deslizando hacia los lugares más propicios a sus fines. Llegaron, si, a la vasta extensión de las tierras de Gondwana. Y fueron depositando de manera hermética todo el conocimiento en lugares concretos, solo localizables por aquellos que comprendían lo que se dio en llamar “el lenguaje de la Tierra”.

Esa lengua primigenia contiene toda la sabiduría de los Universos que forman la masa Hadéica.


Ella, venida también con los Primeros, desde el confín de lo desconocido, más antigua que ninguno de los horrores que hoy podemos sospechar, La Innombrable, va dejando en la Biblioteca de Pannotia las nociones de esos otros mundos en los que la atmósfera es tan densa, la gravedad tan pesada, que apenas se puede respirar. El saber prohibido de Universos enfermos que remedará, millones de siglos más tarde, siempre viva en la estructura íntima de esta tierra maldita, en los cultos innombrables del Faraón Negro, Nefrén-Ka.

martes, 15 de septiembre de 2009

Ahora somos libres





¿Con qué nueva mentira crearé dudas
a los dioses menores
si ya no puedo
sostenerme entre las líneas que escribo?

¿Cómo he de comportarme para estar
en el banquete del tirano
sin mentir, y lograr su bendición
para no marchitarme en esta farsa?

¿Cómo, en fin, podré aguantar el escarnio
cuando lleven mi cuerpo a la tortura,
y lo mire incendiarse desde el trono que ocupo,
sin la dulce asistencia de las drogas
que cierren los ojos. ¿Cómo hablaré
si recojo la copa de vino ensangrentada
y la llevo a mis labios
tapando la risa o mis gritos.

Así, de repente, despierto
en esa noche que fue la vigilia
de todo cuanto debía aprender.

viernes, 11 de septiembre de 2009

El Abad de Arbroath

A Santiago Solano





......Ah, vanidoso Abad!. Quien habría de decirte que esos minutos de gloria te llevarían al destierro más oscuro.

......6 de Abril de 1320. Tu hermosa retórica no embaucó al Papa de Avignón. Quizá sirvió para encauzar los deseos de independencia de los nobles escoceses. Quizá, como una mosca en el plato de Su Santidad, sirvió como acicate para que su pluma mirase hacia Eduardo III y le dijese “no compliquemos las cosas por el momento”. Quizá Juan XXII andaba muy ocupado declarando herejes a quienes afirmasen que Jesús y sus discípulos no ansiaban bienes materiales.

......En tu borrachera de poder la viste. Conseguiste bajo pecado su intimidad y su cercanía. Pero no mediste el poder de Avignón ni el alcance de su larga mano. Igual que Juan apartó al de Bavaria te relegó a ti a la soledad, al olvido, al frío.

......Y, ahora, tus pies congelados son apenas testigos de la cercanía de la muerte. Tus escritos sirven de alimento al Inglés mientras tu pan se pudre en el frío del invierno de Escocia.

......Tu única gloria será ver imitada la retórica del discurso que con tanto placer construiste, en la Carta Magna de un País que, siglos más tarde, vino a enredar mucho más los destinos del mundo.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

AMNESIA





Cuando sepa mentir diré
eso que siento y callo.

Si pierdo la memoria
no sabría cuanto se sufre.

Pero te diría "te quiero",
Como la noche del mar

jueves, 3 de septiembre de 2009

CONVIENE


Conviene hacer las maletas de vez en cuando;
sacudir los ojos por los balcones;
levantarse con el pie izquierdo.

Andar despacio.
No hablar y dejarse crecer los sueños;
como si las gaviotas

............fueran solo eso:
......................un pretexto para no hacer la cama.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

PARADIGMA


Como la tela insolente que teje la araña me deslizo en la noche. No bebo, no fumo, no hablo, no pienso.

Escribo.

Después de soportar la lluvia ácida de todos los dramones que rodean una historia insulsa de niña poseída. Tras leer el triste destino de la Muerte, del Demonio, el del propio Destino hecho “mala suerte” o pato-biografía lamentable. Después de todo eso, me sigo preguntando ¿de qué va esto?.

Y mi respuesta me gusta, porque soy un amante devoto de los Mitos. Así que creo que Santiago lanzó una idea hace algunas semanas y que, con mucha voluntad, hemos trabajado Los Arquetipos. Se ha trabado relación con la muerte, con el Mal, con el exorcismo y la Iglesia Católica, con la locura y la Eternidad. ¿Se puede pedir más en tan poco tiempo?. Y seguro que me dejo en el tintero de Mitos importantes que también se han barajado.

Confieso que, con el paso de los días, pese a haber leído la historia pacientemente desde el principio, me ha ganado el aburrimiento. Comencé con muchas ganas pero, más pronto que tarde, la vulgaridad se fue adentrando en el camino de Elvira. Se acabó el misterio, todo se hizo previsible: todo fue derivando hacia los cuentos ya escritos, vistos, leído... ¿o es que en realidad ya está todo dicho sobre la Muerte?.

Elvira, esa que fue niña insoportable y, a la vez, víctima pertinaz de alguna oscura maldición, ¿quién es?. O, mejor, ¿qué es?. Porque suena a muy sabido, a noticia para llenar espacio en el diario que sea, que es la hija de un padre alcohólico y de una madre poco operativa. Suena raro que sea la niña poseída que traduce al castellano la mente del Padre O’Connor y lo sume en profunda meditación ante la cercanía de una hipotética muerte. Esa Elvira intemporal, que lo mismo tiene 4 años que es una adolescente ingresada en un manicomio y abrazada a otra chica, enferma de no se sabe qué. Ese monstruo que habla con la Muerte y con una señora vestida de negro que no sabemos si el Mal, el demonio o la muerte en si. Elvira que tiene un hermano pequeño que acaba en “-ón” y la hace ¿sentir mal porque ella acaba en “-ita”. Esa niña-mujer, ¿qué o quien es?.

Ya que estoy en los Arquetipos, ya que hablo de Mitos, me permitiré decir lo que llevo día sospechando: Elvira es un Paradigma. Es el paradigma de las frustraciones de todos sus creadores; la expresión de la soledad, del desarraigo, de la falta de amor. Elvira es la frustración hecha texto (que no carne). Es el tópico, el lugar común, en donde se reúne la bilis de todos nosotros: de quienes quisiéramos ser y no somos; de los callados; de los inseguros y los inciertos.

¿Por qué un Paradigma?. Pues creo que ese personaje comenzó por la caída de una señora gorda y por una fractura de muñeca. Hasta ahí nada importante. Más tarde la analizaron los psiquiatras, los psicólogos. Nació de su presencia un padre alcohólico, nació una vecina estéril y una madre incapaz de controlar el asunto. No llegamos a saber si el padre está vivo o muerto, si atiende a Elvira o se marchó a China. No tengo ni idea de cómo la cosa llego a Irlanda ni de por qué narices han secuestrado a Santiago.

Lo cierto es que ahora, Elvira, ya no es Elvira. Es, como decía un poco más arriba, un Paradigma. Es la encarnación del mal. Su nombre nos trae el nombre de “la dama vestida de negro”. Este, a su vez, nos acerca a la muerte, al diablo. Nos enlaza con las ideas religiosas. Elvira ya no existe si no habita en la imaginación de cada uno de nosotros, que le da vida aportando sus propios fantasmas.

Así, Elvira, es ya el nombre de nuestra personal frustración. Es el nombre que hemos aprendido para nuestros miedos cotidianos.

Si hubiese un epílogo para esta historia, a mi entender sería este: El mayor éxito de Santiago Solano ha sido crear un Arquetipo.

No es poca cosa...



martes, 1 de septiembre de 2009

LOS RENGLONES TORCIDOS DEL TIEMPO


Salón de los espejos:
.........Eses de espaldas tortuosas
.................y dientes
.................en huelga de pan duro.

Son los renglones torcidos del tiempo.

Pierde los ojos
igual que perdió la belleza.

A ratos
.........- desde el sillón de mimbre -
la persigue con dedos indecisos
en la libertad del olvido


sábado, 29 de agosto de 2009

Que si!

Como tu comentario lo merece, Solateras, en nueva entrada te doy toda la razón. Y añado un vídeo que me ha encantado también. Este si, con mejor aire de malevaje. Creo - aunque no te conozco - que los dos sabemos de aquello del siguiente bar y la próxima copa. Y el que no se lo sepa, a estudiar!.

Gracias por recordarme las cosas de la calle.

miércoles, 26 de agosto de 2009

El Tango

Por sí mismo, porque merece la pena deleitarse con estos pocos minutos, que saben a gloria y a casi nada.

Y, muy especialmente, dedicado a mi buen Javier Ribas, con quien tanto me gustan los tangos...



martes, 25 de agosto de 2009

Por pura lógica (Algo contigo)


Por pura lógica
pondría mis labios en tu espalda
Y bajaría hasta tus muslos besando,
lamiendo,
sabiendo...

Por pura intuición iría
espalda arriba hasta tus hombros,
Recorriéndote, mordiendo, mojando...

Y llegaría a las manos por tus brazos,
hasta los dedos
para chuparlos despacio, uno a uno

Por puro deseo volvería tu rostro,
y tu cuerpo con él.
Mordería tus labios para irme
siguiendo el camino de tu garganta
hasta tu pecho,
hacia tus axilas, hasta el costado.

Por urgencia entraría en tu vientre
y en tu sexo

Y por no morirme, me quedaría sobre ti



sábado, 22 de agosto de 2009

Elvira


La habitación es verde y huele a lejía. Ellos visten de blanco. Elvira los ve y los distingue; no sabe sus nombres. Tampoco le interesan

La misma imagen se sucede cada día desde hace meses. Los mismos sonidos detrás de la ventana enrejada. Los ojos y los oídos de Elvira han crecido. También han crecido sus pies y sus manos.

Sus manos...

Donde la mano del psiquiatra la aferró aquel día, crece una costra pertinaz que ella mira con desgana, sin demasiado asco. La mira como quien mira la victoria que conocía desde siempre.

Y habla, habla mucho, Elvira habla con la mujer vestida de negro. Durante todo este tiempo ella ha sido su única referencia, constante, cercana, amable. La mujer de negro también huele la lejía, como Elvira, y escucha los ruidos que vienen de fuera como la nieve al caer.

— ¿Cómo está mamá?. — pregunta Elvira a la mujer de negro.

— Ha cambiado — responde —, ahora no es aquella que veías con los ojos cansados. No es aquella a la que pegaban y callaba. Ahora es un ser de luz.

— ¿La puedo ver?. — Elvira pregunta sin ansia, con deseo pero serena, en la habitación verde.

— Pronto. — dice la mujer vestida de negro — . Ella te espera.

La clase diaria de Elvira es ver sin los ojos. Ha conseguido escuchar al psiquiatra subida en una luciérnaga.

Es nueve de noviembre. El ambiente es de fiesta. Se nota porque los de blanco entran menos en la habitación: esta mañana solo dos veces. A las 8, para despertarme con un termómetro (que no se por qué llevan un año poniéndomelo, si no tengo fiebre nunca), y a las 12 para anunciarme — anuncio inútil, desde hace casi un año — que pronto me servirán la comida.

Elvira sabe que esta cerca algo importante. Anoche, la mujer vestida de negro la acompañó hasta un acantilado oscuro. Hablaron y la ayudó a saltar al abismo. Era el final de todo un círculo de aprendizaje. Elvira se desintegró en el salto para llegar al fondo del mar reunida en sí misma, sin daño alguno.

Se sintió feliz.

Luego le dijo: tranquila, dentro de poco todo acabará.

Hoy es 12 de Noviembre de 2010. Se ha declarado un pavoroso incendio en el Hospital. Elvira, ya libre, sale entre las llamas sin que nadie lo impida.


(Inventario. Sabina. De cuando mi novia era su novia...)


viernes, 31 de julio de 2009

Despues de la Resurrección

A Elena... Y a Santiago



Cae la lluvia y tú. Caes desnuda.
Esperas en la estación, en tu banco,
miras el horizonte
con ojos heridos, dulces, ausentes.

Inmóvil
como el día,
labras la tierra: surco de promesas.

Tu mano, sirena oscura, esparce
el futuro alimento en mi barbecho
y el recuerdo asomado a mi nostalgia.



miércoles, 29 de julio de 2009

Dejame esta noche


No es un capricho
que olvides lo importante:
Solo fatiga


martes, 28 de julio de 2009

Es tu luz



El sol está saliendo por lugares atípicos.

Es tu luz, dices.
Y el rostro del sol enrojece,
y explora nuevos sitios en tu cuerpo
para asomarse al mundo.

Últimamente brilla entre tus senos
y, algunos días,
se cuela entre los dientes, como cuando sonríes.

Como cuando las noches dibujaban tus ojos.


lunes, 27 de julio de 2009

El Desierto

Para Santiago Solano,
porque cada paso que apoye su proyecto es una vocación.

Porque creo que la voz Universal de las letras no tiene dueño.
Porque, como cantaba Mª del mar Bonet...
"Si tu tocas y yo canto
quiere decir que nos entendemos,
Y todo el camino que hagamos
será para ir hacia delante"



El desierto es un bosque
que ha iniciado la flexión de sus ramas.

Duda y avance,
el desierto muestra sus sueños,
y es el caballo azul que cuelga en lo alto.

Pero dentro, el alacrán ha mutado,
se esconde bajo formas húmedas de serpientes.

El humano animal llora tendido
sobre el verde vertical del castaño,
mientras tensa el alma del arco.
Y la flecha que apunta a la paloma,
siente la quietud y la muerte.

Nota que falta el sustento del aire
bajo el ala herida del águila.

El mármol de una ninfa cobra vida
al fondo del jardín.
Se muestra la cara cruel de los Dioses
vencida por la calma.

Es la paz del desierto: la belleza de un sueño.



jueves, 23 de julio de 2009

¿Gallinas ciegas?


Dame solo lo esencial de tu llanto.

Hoy
la mueca burlona del desprecio.

Mañana no jugarán las gallinas
Ni habrá corro de ciegos que te salve.


miércoles, 15 de julio de 2009

El Callejón de la esperanza perdida


















Llegaron los hombres de azul
y pusieron farolas
en aquel callejón lleno de besos
y de sexo renovado cada día.

Después

adoquines y aceras anunciaron
la próxima apertura
de nuevos locales de ambiente.

Enviudaron los hijos de las sombras
cuando otros,
más grises e interinos,
descubrieron un cartel que rezaba:
“Callejón de la esperanza perdida”.

Quedó inaugurada la calle,
huérfano el barrio,
y Pedro, el del bar del alcohol por litros,
vive ahora jubilado en su caseta,
sin vistas al futuro,
sin pensión,
soñando que un mal viento que no llega
arranque los carteles y las placas,
devuelva el callejón para los besos
y el bar para los litros y las penas.


lunes, 13 de julio de 2009

Dónde para la luna fría

Porque si. Porque me ha apetecido poner esto esta noche, ya que el ordenador me ha dado la alegría de funcionar.

¿Dónde para la luna fría
tus ansias?.
Me estrello en tu piel de mármol cada noche,
en la tarea de varar mi cuerpo en la arena,
como el suicidio absurdo de los peces.

¿Dónde estás, niña de arena y algas, en creciente?
¿Dónde estás en la noche que me quema?

Viajo a lomos de la cólera para rozar tu piel
Y te escapas como los sueños al despertar.
¿dónde estas niña del celo enamorado?.

Ni lo salvaje de mi ser se te acerca.

Tarde despiertas a la rosa!:
Murió ayer, pisada,
Una vez más.

Como un intruso penetro
en el universo vedado de tu amor.
Me siento inseguro en él.
Camino un trecho sin besarte y al final
claudico a tu sonrisa.

Mátame en el amor y vete al rincón de tu absurdo,
Es neutro,
Como la decisión de amarme.

Solo se correr en esta noche
Tras el rastro de los besos gastados.

¿Y quien temió al abismo?.
La copa de vino se derrama.
La mirada se fija y caen gotas de cera
Sobre la piel desnuda
Que espera una caricia.

Ven, esta noche, que no hay otra en donde saciar la sed.

Ven, dame tu jugo, que la arena me traga hasta ahogarme.

Me quema el canto suave de tus curvas amadas.
Ven!, comeré tu savia elemental.
Quiero ser pluma, cincel,
Sobre la piel de la que no desisto.
El príncipe de mármol en la sentina de tu despecho.
¿Cómo haría la verdad sino a golpes de tu ausencia?

Otra noche que no es la noche de la sangre,
no existe.

Como el pensamiento vano,
como la guerra perdida del cobarde.

Las noches son la savia del Universo,
Crecen en una copa de vino rubio y frío,
ascienden como cerezas en el tinto embriagador.
Mueren
Dulces en la cuna del licor blanco que nos habla,
por fin,
Del Universo entero.

Nadie vio la luna de los perezosos,
De los tristes, de los serios.
Ha muerto por falta de auditorio.


jueves, 9 de julio de 2009

Mezclas Ternarias


Estudio mi cuerpo,
su cambio en el azul ingrávido

Considero las causas

que convierten treinta y cinco en veintiseis,
dan aire a mis pulmones
y cuidan mi cerebro,
haciendo que mis ojos vean sin mentir.

Asfixiado, olvidándome la ciencia,
me queda la intuición para salvarme.

Y juego con lo absurdo de esos sueños
de besos y humedades sin futuro.

martes, 7 de julio de 2009

La Dama

(Todo mal se devuelve)



La Dama llega al rincón designado.
Recorre serena la estancia
en busca de nombres perdidos.

Huele a cenizas de carne quemada.
Espera.

Llegado el momento aprieta los dientes.
No quiere saber
quien le ajustó la carga ni cual fue su motivo.

La toma
y deja el silencio en su hueco.

no juzga la Dama el exceso, ni llora
cuando una mano la aferra y pregunta:
¿Por qué tres,

y no cuatro?


lunes, 6 de julio de 2009

El secreto de la mirada


Tuve entre mis manos, por un instante, la esfera de la vida, llena de luz.

No era tan sorprendente como la había pensado. Solo era eso: una esfera de luz. Me asombró el cambio profundo de mi ser ante esa visión,
aceptarla como núcleo vivo, entenderla a pesar de todo.

Y ví en ella a cada uno de nosotros con sus filamentos sólidos, elásticos, imaginarios
lanzándose al vacío de la razón que de nada nos valía en este trance.

Cuando la costumbre es contemplar movimientos y formas conocidos duele saltar al otro lado, ponerse a comprender como se siente
sin oír
sin hablar
sin ver

Luego, sentados en la arena, te enseñé el secreto de la mirada, aquello de ver si ojos.

martes, 30 de junio de 2009

Lamento


Tu propuesta es clara:
¡ámame sin molestarme!.

Y me recuerdas que
antes,
cuando amaba tu cuerpo sin hacer,
todo era tranquilo.

¿Cómo te explico mi angustia
cuando llamas desde el ruido del bar,
si ahora te pienso - ya hecha -
cubierta con ropas escasas y ojos huecos
en un ciclo que no tiene fin?.

Así que, solo por supervivencia,
tomo una copa redentora
y cierro los ojos
pensándote como si esta vez
no te hubieras ido


viernes, 26 de junio de 2009

Escarcha (Fragmento)


Me escondo en los rincones de tu cuello
ordenando canciones en la boca.

Te saco de paseo por la mañana,
sabiendo que es invierno,
porque espero que escribas con los dedos
- en el cristal -
versos de amor cogidos de la escarcha....

miércoles, 24 de junio de 2009

Al norte del desierto


Al norte del desierto las hogueras
queman la tierra.
Se abren profundas simas que traspasan
los cuerpos moribundos,
olvidados en los ríos.
A la deriva.

Al norte
la sangre no es tan roja.
resbala lentamente, con pereza.
Alimenta huecos oscuros
de palabras perdidas.

Una gasa sutil cubre la piel que amábamos.
Por dentro
suenan los cantos fúnebres del
fuego eterno.


lunes, 22 de junio de 2009

El Solsticio


La primera noche después del día más largo. Esta es esa noche de conjunciones, fuerzas e insomnio.

Ya estamos en Verano. ¿O es solo una ficción que me crea la música que escucho a estas horas?. En todo caso le debo un breve homenaje a esta noche, preámbulo inevitable de la Noche de San Juan a la que, sí, debo un Gran Homenaje.

Añadamos una nota cultural. Solsticio proviene de latin Solstitium: "Sol Sistere", o "Sol Quieto".

El día 14 fue el día en que amaneció más temprano. pero todavía seguíamos ganando luz por la tarde hasta hoy, que es el día del año en que el sol se pone más tarde.

Las hogueras del solsticio de verano tienen en Europa diversas interpretaciones mitológicas. El sol detenido en lo alto de la cúpula celeste inicia ese día su lenta caída hacia la oscuridad y hay que iluminarle el camino con procesiones de antorchas y ruedas de fuego.

Antiguamente también se creía que al quemar las basuras domésticas en la noche de San Juan el humo asfixiaba a ciertos dragones halados, que por la excitación del calor copulaban en el aire y cuyo semen se derramaba sobre los r�os y los pozos hasta emponzoñarlos.

Cuando vine al mundo, estos reptiles fabulosos ya no existían. De niño, siempre me contaron que estas fogatas estivales se encendían sólo para ahuyentar a los mosquitos. Hasta esa ínfima categoría habían sido degradados los monstruos sagrados que poblaron la Edad Media.

Pero un año ya muy lejano el solsticio de verano coincidió con la fiesta del Corpus. Recuerdo aún el olor a incendio de rastrojos de aquella tarde en que sucedió este misterio que nunca me ha sido revelado.

Se acababa de segar el trigo y para conmemorar que el pan ya estaba asegurado se llevó por la orilla del mar en procesión ese cereal convertido en Dios. La sagrada forma despedía rayos de oro desde su ojo blanco que todo lo veía. El desfile lo abrían unos animales mitológicos de cartón que iban danzando alrededor del palio a cuya sombra la custodia era llevada por un enorme insecto revestido con terciopelos bordados.

A orillas del mar, una multitud arrodillada presenciaba en silencio el paso de los espectros y desde mi uso de razón recién adquirido pude contemplar que a esta comitiva la cerraban las autoridades eclesiásticas y civiles, pero ninguna era humana.

Había entre ellas unos mosquitos de dos metros de alzada que pasaban erguidos entre otras fieras paganas, tarascas, basiliscos, leones de orejas puntiagudas. Las noches blancas boreales están presididas por vírgenes coronadas con azucenas que encienden antorchas para guiar hacia su sexo a los dioses jóvenes. Pero en el mediodía el solsticio de verano está bajo el espíritu del cereal y el semen de los dragones.

Cuando la procesión llegó a la oscuridad, todos los animales mitológicos y los insectos revestidos se adentraron en el mar y se fueron sumergiendo en el abismo, pero la custodia de oro quedó en la superficie del agua hasta convertirse lentamente en un gran fuego sobre los espectros ahogados. Desde entonces, siempre que pongo los pies en el mar la noche de San Juan lo veo resplandecer.

Manuel Vicent (El Pais/ 22-6-03)